Oppido Lucano e Iquique: un vínculo que cruza océanos y generaciones
En el corazón del sur de Italia, en la región de Basilicata, se encuentra Oppido Lucano, un pequeño pueblo que, a simple vista, podría parecer distante de la realidad del norte de Chile. Sin embargo, entre sus calles, historias y memorias, se esconde un vínculo profundo con Iquique, construido a partir de la migración, el amor y una identidad compartida que ha logrado trascender generaciones.
En 2022, como fundador de la comunidad digital “Es de Iquiqueños”, tuve la oportunidad de ser parte del lanzamiento del libro “Felicia, Crónica de un viaje extraordinario”, escrito por Vito Marone. La obra relata la historia de una mujer migrante lucana que viaja hasta Iquique para reencontrarse con su esposo, reflejando una experiencia que simboliza el destino de muchas familias que dejaron Italia para construir una nueva vida en el norte de Chile.
Este relato, sin embargo, no solo habita en las páginas de un libro. En Iquique, su memoria se materializa en un símbolo profundamente significativo: la escultura de la mula ubicada en la Rotonda Chipana, en el sector sur de la ciudad, que representa el esfuerzo y la travesía de Felicia al cruzar territorios desconocidos en busca de un nuevo comienzo. Esta obra no solo rinde homenaje a su historia, sino que también se convierte en un recordatorio tangible del sacrificio y la esperanza que marcaron a toda una generación de migrantes.
A ello se suma la presencia de la Casa Lucana de Iquique, espacio que reúne a una comunidad numerosa y organizada de descendientes, quienes han mantenido vivas sus tradiciones, fortaleciendo los lazos culturales y afectivos entre Italia y el norte de Chile. En este lugar, la memoria migrante no solo se conserva, sino que se proyecta hacia nuevas generaciones, reafirmando el vínculo histórico entre ambas tierras.
Pero más allá de esta historia, lo que realmente destaca es el lazo concreto y vigente entre ambas localidades. Desde el año 2004, Oppido Lucano e Iquique mantienen un hermanamiento oficial —gemellato— que no solo existe en documentos, sino que se expresa en la vida cotidiana del pueblo italiano.
Este vínculo se hace visible, por ejemplo, en la existencia de la Piazza Iquique, un espacio que honra la conexión con la ciudad chilena y que simboliza el orgullo de una historia compartida. Asimismo, en cada uno de los accesos a Oppido Lucano, un cartel recibe a quienes llegan con una frase que reafirma esta relación: “Gemellato con Iquique 2004”, recordando que este puente cultural sigue plenamente vigente.
La presencia de estos símbolos no es casual. Responde a una memoria colectiva marcada por la migración lucana hacia Iquique, donde muchas familias encontraron nuevas oportunidades, pero sin perder nunca el vínculo con su tierra de origen. Hoy, ese lazo se mantiene vivo tanto en Italia como en Chile, a través de descendientes, tradiciones, apellidos y relatos que continúan conectando ambas comunidades.
En este contexto, la historia de Felicia se transforma en un emblema: no solo representa una historia de amor, sino también el reflejo de un proceso migratorio que dio forma a parte de la identidad iquiqueña. Una identidad que se reconoce diversa, profundamente humana y conectada con el mundo.
Porque, aunque separados por miles de kilómetros, Oppido Lucano e Iquique siguen encontrándose en la memoria, en la cultura y en el corazón de su gente.